Pablo Brugnoli nos recibe en el hall de Plataforma Cultural en Juan Gómez Millas, lugar que será su nueva oficina a contar de este 1 de abril, cuando asuma como nuevo director. Egresó en 2001 de la carrera de Arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso e inmediatamente comenzó a participar como ayudante en la Universidad de Chile, en un taller de cuarto año. En esta labor estuvo más de cuatro años. Actualmente, participa –en su segundo semestre– como profesor del curso "Transversal FAU", de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Casa de Bello, que integra las carreras de Diseño, Geografía y Arquitectura.
"Es súper bueno porque es interdisciplinario y trabajamos en un terreno real, con la naturaleza, la biodiversidad y múltiples especies. Actualmente estamos trabajando en el Parque Nacional La Campana", dice Pablo, al iniciar la conversación con Prensa U. de Chile.
Brugnoli tiene una vasta experiencia en el mundo cultural y científico: fue subdirector de Proyectos en el Centro Cultural La Moneda; curador y museógrafo de diversas exposiciones, entre ellas la exhibición "La memoria que nos une" en la Biblioteca Nacional; vicepresidente del directorio del MIM y, hasta poco antes de asumir en Plataforma Cultural, se desempeñó como jefe de la División Ciencia y Sociedad en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación entre 2023 y 2026.
Sobre Plataforma Cultural, su nuevo director considera que "es un espacio que se plantea desde la transdisciplina, desde la interdisciplina, que busca ser de creación, de patrimonio y memoria".
"Mi anhelo es que este edificio esté lleno de gente, que se transforme en esa plaza pública donde se encuentra el conocimiento, la memoria, el patrimonio, la ciencia, la tecnología y el arte con las personas. Ese es mi sueño", dice Brugnoli.
Agrega que no le gustan los espacios vacíos y que trabajará intensamente en abrir las puertas del recinto a la comunidad. "Sería un fracaso hacer maravillosas exposiciones y que estuvieran vacías. Los espacios tienen que estar habitados permanentemente, y si hay ruido da lo mismo, porque si un niño grita significa que ese niño o niña está disfrutando, por lo tanto está viviendo una experiencia significativa para su vida", sostiene.
- ¿Qué implica para ti asumir el desafío de liderar Plataforma Cultural?
Estoy feliz de poder aportar desde mi experiencia y conocimientos. Soy arquitecto de formación, pero he tenido una deriva profesional que me ha vinculado al patrimonio y a la gestión cultural. Trabajé muchos años en el Centro Cultural La Moneda, lo dirigí un tiempo en un período de transición, y después trabajé en el Ministerio de Ciencias, donde he podido acercarme a diferentes mundos profesionales y disciplinares. Estoy muy feliz de que esa experiencia, que llevo reuniendo y acumulando, pueda integrarse en este espacio para que se consolide en el ecosistema cultural del país.
Creo que el desafío es importante, pero me siento muy tranquilo con la experiencia que puedo aportar y con el trabajo de los equipos que ya están constituidos en Plataforma, lo que es muy importante porque se ha ido consolidando.
No me gusta quedarme sentado, me gusta habitar el espacio. Como dicen, "habitar es transformar". Quiero que tenga una expresión material esta idea de plataforma transdisciplinaria, de un espacio de creación, de exhibición, de conservación, y siento que ahí hay un lugar al cual vengo a aportar.
- ¿Cuál esperas que sea tu sello en esta administración?
Me interesa que sea realmente un proyecto transdisciplinario. Vengo con una formación arquitectónica y mucha cercanía al mundo del arte, por mi familia, entonces eso también es significativo. Me he vinculado a la gestión cultural directa, desde proyectos independientes y autogestionados hasta proyectos institucionales.
No sé si ese será mi sello, porque lo que yo quisiera es construir el sello de Plataforma Cultural. Vengo a aportar a la constitución de la identidad de este espacio y eso, para mí, es uno de los primeros desafíos: que tenga una identidad propia más allá de sus unidades residentes, que son muy relevantes. Este espacio, y su programación, tienen que constituirse en un referente cultural del país. Cuando alguien lo venga a visitar, ya sea un vecino o vecina o un estudiante, tiene que darse cuenta de que viene a un lugar con una identidad propia.
Mi acento, por ahora, sería poner en diálogo diferentes disciplinas, facultades y las unidades que componen Plataforma, pero también otras, como la FAU, Beauchef, Ingeniería o Fab Lab, que también es un lugar de creación e innovación tecnológica con el que podemos entrar en un diálogo colaborativo.
- Este miércoles inicias tu labor dentro de Plataforma Cultural, ¿qué será lo primero que harás?
Hay varios proyectos que son de continuidad, que vienen de la gestión que hizo la directora (s), Macarena Alarcón, a quien agradezco. Hay una convocatoria de residencias que ya está en marcha, porque cuando uno llega a estos lugares no parte de cero. Para mí es muy relevante darle fuerza a las residencias y avanzar en la idea de laboratorio de co-creación transdisciplinaria.
También es fundamental que Plataforma Cultural se haga más cercana a las comunidades, a los estudiantes, a los académicos, pero también a los vecinos y vecinas. Entonces, hay un trabajo fuerte de vinculación con los distintos públicos. Un trabajo de mucha apertura, diálogo y vinculación con diferentes comunidades, porque tenemos que acercarla a la ciudad. Plataforma se tiene que convertir en un referente de la cultura científica en Chile y Latinoamérica, pero para llegar a eso tenemos que abrirla, para que los diferentes públicos accedan a ella.
- ¿Y el contexto social, político y/o económico cómo influye?
Sin duda, estamos comenzando un ciclo político que nos plantea grandes preguntas. Frente a esto, debemos potenciar el rol público de Plataforma; es necesario salir de las burbujas, eliminar brechas y potenciar la integración para volcarla hacia la ciudad y la sociedad, con una voz propia.
Hay un desafío que implica trabajo con las facultades y con las unidades: la integración. La Plataforma es un dispositivo de vinculación con la sociedad y, para que eso realmente ocurra, la sociedad tiene que entrar, no solamente que nosotros salgamos. Estar dentro de la U. de Chile entrega una responsabilidad, porque hay un ethos de la universidad del que hay que hacerse cargo y potenciarlo. Sin duda, es una gran responsabilidad orientada al rol de la democratización del acceso al conocimiento.
Abrir los espacios tiene que ver con abrir contenidos más accesibles para todos los públicos, desde las primeras infancias hasta las personas mayores, y con pensar cómo se muestran esos contenidos.
- ¿Cómo surge la experiencia de hacer clases en la Facultad de Arquitectura?
Hago un curso un día a la semana y estoy feliz de hacerlo. Me invitaron el semestre pasado. Se llama "Transversal FAU", curso que integra las carreras de Diseño, Arquitectura y Geografía. Se trabaja, además, con un cliente real; particularmente, trabajamos con CONAF en el Parque Nacional La Campana. Es bien interesante porque nos metemos en la problemática sobre qué se entiende por naturaleza y cómo se aborda. Hoy día estamos conviviendo con distintas especies y hay que hacerse cargo de esa convivencia; entonces, reflexionar sobre esa idea con los estudiantes es muy relevante. Entender que no todo es para los humanos, sino que también hay que hacerse cargo de lo que generamos en la naturaleza: somos parte de ella.
- ¿Cuál es tu visión arquitectónica sobre el edificio Plataforma Cultural?
No es un espacio convencional, no son salas de exhibición convencionales, no son auditorios convencionales. Es un edificio que en sí busca también la integración. Es el espacio idóneo para hacer un gran laboratorio transdisciplinario. Es un lujo para la U. de Chile tenerlo; hay que hacerlo florecer, sin duda, y están todas las condiciones para lograrlo. Con mucho trabajo y diálogo entre las personas, las instituciones y las facultades, tenemos todas las herramientas para hacer de él un espacio maravilloso, sumamente contemporáneo.
Aquí no solamente se conservan obras de MAPA, que es uno de los museos más importantes de Chile y que la gente conoce poco, sino que también es un espacio de creación muy actual, con el uso de nuevas tecnologías que cruzan arte, ciencia e innovación.
Hay que transformar este edificio en un lugar de encuentro, de creación, hay que hacerlo florecer porque creo que están todas las condiciones para que ello ocurra: la voluntad de la Universidad de Chile, las condiciones físicas del edificio, las facultades con todo el conocimiento increíble que generan, y la cercanía de las Facultades de Artes, Filosofía y Ciencias. Sin duda, es un lugar virtuoso.